CALANDAGAN mete récord mundial para ganar la Japan Cup
En el césped impecable del Tokyo Racecourse, se vivió una edición de la Japan Cup que quedará en los libros de historia. En una jornada donde parecían dominar las opciones niponas, surgió un retador europeo para quebrar la racha: Calandagan, preparado por el entrenador francés Francis‑Henri Graffard y conducido por Mickael Barzalona.
Desde la partida, la carrera tomó un ritmo vibrante. El favorito local, Masquerade Ball, aparecía con firmeza como la carta a batir, mientras Calandagan mantenía un plan más conservador: ubicado en mitad del lote, a la expectativa tras los primeros compases.
Al llegar al tramo final, el desenlace resultó electrizante. A falta de poco más de un furlong y medio, ambos contendientes viraron casi al unísono hacia la recta final, lanzando sus acometidas: Masquerade Ball tomó una ligera ventaja, pareciendo encaminarse a la victoria. Pero Calandagan, fiel a su procedencia de campeón global y curtido en grandes batallas, apeló a su casta —y a la pericia de Barzalona— para ajustar su remate en el último metro. El resultado: una diferencia mínima, de un cabezazo a favor de Calandagan, en un final de foto finish.
El reloj consignó 2:20.3 para los 2.400 metros en césped, nuevo récord del trazado del Tokyo Racecourse, superando la marca previa de Almond Eye (2:20.6). Una muestra más de la magnitud de la hazaña.
Con esta victoria, Calandagan no solo rompió una sequía de 20 años sin triunfos extranjeros en la Japan Cup —la última vez había sido con Alkaased, en 2005— sino que además se transformó en el segundo caballo entrenado en Francia en lograr la prueba, algo que no se veía desde 1987 con Le Glorieux.
Más allá del simbolismo internacional, la victoria también abrió un nuevo capítulo para el campeón europeo de 2025: sumó así su cuarta victoria consecutiva de grupo 1 tras triunfos en la Grand Prix de Saint-Cloud, la King George VI and Queen Elizabeth Stakes y la Champion Stakes. Un palmarés que lo consolida como uno de los mejores purasangres del momento.
Para su entrenador Francis-Henri Graffard, la victoria no es solo un golpe de prestigio, sino el broche de una temporada extraordinaria: su cuadra se consolida como referencia de primer nivel internacional, y este triunfo en Japón ratifica su capacidad para preparar campeones capaces de conquistar cualquier pista del mundo.
La Japan Cup 2025 no será recordada solo como otra edición más, sino como la jornada en la que Europa reclamó protagonismo en el corazón del hiposmo japonés. Calandagan demostró que la consideración de “extraño forastero” ya no basta para negar su clase; y con su estirada final y su corazón de campeón, se abrió paso hacia la inmortalidad del hipismo mundial.

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